Cómo limpiar la correa de un reloj
El cuero, el acero, el caucho y el NATO fallan de formas distintas y cada uno necesita un método de limpieza diferente. Qué usar, qué evitar y con qué frecuencia.
La correa casi siempre se gasta antes que el reloj. Es la parte que está en contacto con la piel, absorbe el sudor y aguanta el roce de cada cierre de hebilla. Limpiarla es el mantenimiento más rentable que puede hacer usted mismo, y también el más fácil de hacer mal, porque los cuatro materiales habituales piden cuatro cosas distintas.
Cuero
El enemigo del cuero es el agua, y el segundo es la sal que deja el sudor al secarse.
- Cada semana: pase un paño de microfibra seco por ambas caras. Con eso está hecho casi todo.
- Cada mes: un paño apenas humedecido con agua y, acto seguido, secado con un segundo paño. Nunca la empape, nunca la ponga bajo el grifo, nunca use jabón.
- Dos veces al año: una cantidad muy pequeña de acondicionador para cuero, extendida con los dedos. Menos de lo que cree: un guisante para toda la correa.
No use jabón de talabartero, toallitas con alcohol ni limpiadores domésticos. Eliminan los aceites que mantienen flexible el cuero, y una correa reseca se agrieta en el doblez de detrás de la hebilla.
Si una correa de cuero se moja de verdad, séquela despacio a temperatura ambiente y lejos de los radiadores. Es el calor lo que endurece el cuero mojado.
Brazaletes de acero
El acero tolera todo lo que el cuero no soporta. El problema no es el metal, sino lo que se acumula entre los eslabones: piel, restos de jabón y pelusa se compactan en una pasta gris que apaga el acabado y, con los años, acelera el desgaste de los pasadores.
- Separe el brazalete del reloj si puede. Si no, asegúrese de que la corona está bien metida (y enroscada, si es de rosca).
- Agua templada, una gota de lavavajillas y un cepillo de dientes blando. Cepille a lo largo de los eslabones, no en sentido transversal.
- Aclare a fondo: los restos de detergente son en sí mismos un irritante.
- Seque con un paño y déjelo luego una hora en un sitio ventilado. El agua atrapada entre los eslabones es lo que hace que un brazalete acabe con puntos de óxido en los orificios de los pasadores.
Cada dos meses es suficiente para la mayoría. Cada mes si entrena con él puesto.
Caucho y silicona
El material fácil. Agua templada, jabón suave, aclarado y secado. Su problema concreto es que atrae el polvo y lo retiene, así que parece sucio antes de estarlo.
Dos cosas que evitar: los limpiadores con alcohol, que con el tiempo dejan el caucho con aspecto calcáreo, y la exposición prolongada al sol, que es lo que de verdad lo degrada. Una correa de caucho olvidada en el alféizar se endurece y se agrieta en una temporada.
NATO y tejido
Las correas de tejido se pueden lavar de verdad, y esa es su gran ventaja. Quite la correa, lávela a mano con agua templada y jabón, aclárela y déjela secar al aire en plano. No la meta en la lavadora: las piezas metálicas dañarán el tambor y el tambor dañará las piezas metálicas.
El tejido retiene el olor más que cualquier otro material porque retiene la humedad. Si una NATO huele después de un verano, hay que lavarla, no cambiarla.
La costumbre que importa más que todo esto
Quítese el reloj antes de la ducha, antes de nadar y antes del gimnasio. No porque el reloj no aguante el agua —muchos lo hacen—, sino porque lo que envejece una correa es el jabón, el cloro y la sal, no el agua sola.
Y déle a la correa un sitio donde secarse entre puesta y puesta. Una correa enrollada toda la noche en un cajón sigue húmeda contra sí misma; esa misma correa, colgada y abierta sobre una cuna, está seca por la mañana. Ese es el argumento discreto a favor de un soporte: es un tendedero con aspecto de mueble.
Nuestra Valet Tray sostiene el reloj por encima de la superficie y deja sitio para que la correa caiga abierta, con un hueco para lo que sale del bolsillo en ese mismo momento.
Cuándo dejar de limpiar y empezar a sustituir
Una correa de cuero está acabada cuando el pliegue de detrás de la hebilla se ha agrietado atravesando la capa superior: el acondicionador no la recupera. Una NATO está acabada cuando el tejido se ha deshilachado en la trabilla. Un brazalete de acero está acabado cuando suena flojo: eso es desgaste de pasadores, y no lo arregla ninguna limpieza.